jueves, 12 de mayo de 2022

ANECDOTAS BIZARRAS DEL BDSM NO PRO, PARTE UNA DE LAS QUE SEAN, CUANDO SEAN; LA EX MONJA QUE ME HIZO UN LAVADO DE PIES

Con esto iniciamos una nueva serie, zafia, grosera, impregnada de ese realismo sucio bukoskiano que tanto nos gusta, banal, egocéntrica, tramposa y mentirosa y, por tanto, una gran serie para la humanidad. He explicado anécdotas reales con profesionales. Pero…no he explicado anécdotas reales con gente no pro!. Y tengo tantas o más! Eso sí, sería de aparición aperiódica, (es decir, cuando me chote), que la vida no me da para seriales continuos. 



Empezamos con la ex monja que me hizo un lavado de pies.

Juro por mi número 1 de Batman en perfecto estado que todo lo que voy a contar es verdad. Es posible que el tiempo haya distorsionado un poco la memoria. Quizás, como todo literato mediocre, me tome algunas licencias en la narración. Aún así, creo que me quedo corto. 

Me lavó los pies en un ritual simbólico una Ama ex monja. A las 3 de la madrugada y vestida con el hábito. A 300 kilómetros de mi casa y con una castaña etílica de óscar de jólibud. 

Me han llamado gurú del bdsm. Craso error; soy el Mesias. O María Magdalena, no lo tengo muy claro. Pero quienes han leído EL CODIGO DA VINCI saben que María Magdalena fue en verdad el MesÍas. En fin, no nos liemos. 

Como siempre, empecemos por el principio;

Hace…18? 20 años? Yo estaba con P…con AmaZoe. Llevaba un par de años con ella, creo. Era el principio, lo bonito. Ahora sólo es una de mis mejores amigas. Nos conocimos en el extinto chat Ozú, un chat de mala muerte al que íbamos a parar los renegados del IRC-Hispano. Hicimos un grupete majo, algunos de los cuales siguen en mi vida hoy en día, como un tal Amo Bitelchús que a veces menciono para mal por aquí.



La cosa es que entre ese grupete estaba una tal “Boira”. Era de Zaragoza. Una mujer algo mayor que el resto, que vivía con una gata a la que adoraba y que estaba en esto del bdsm porque había descubierto que “le gustaba dar palos”. Ya de entrada parecía un poco peculiar, pero bueno, fuimos haciendo buenas migas entre chat y chat y tal y tal.

Otro rasgo de su carácter es que era nacionalista maña profunda. Lo aragonés era lo mejor y tenía un odio profundo a los catalanes que, por supuesto, me causaba un gran morbo y era motivo para picarle con esas bromas inocentes marca de la casa, del tipo “de qué te quejas, si con lo que nos quitáis habéis limpiado el Ebro” y cosas así. 

En fin; la cosa es que en una quedada en Barcelona de la chusma de ese chat vino y nos conocimos en persona (a mí, a Zoe, a Bitelchús, etc…) y bueno, pese al párrafo anterior ese buen rollo continuó.

Abreviando; que nos invitó a mi y a P…a Zoe a pasar un fin de semana en su casa de Zaragoza. Aceptamos. Y llegó el finde de autos. 



Al ver el portal pensamos que nos habíamos equivocado y nos habían dado la dirección del albergue para yonquis de Mañilandia. Pero tras esa puerta chirriosa de ese barrio sospechoso había un piso de unos mil millones de metros cuadrados y más habitaciones de las que recuerdo. “Es que yo quiero vivir aquí”, nos decía, “en el corazón de mi ciudad. Estoy rodeada de ruinas romanas y ruinas humanas, pero desde aquí Zaragoza se expandió al mundo”. 

Bueno, pues más o menos todo bien. Tenía esta mujer un sumiso cuyo nombre no recuerdo y salimos en pareja a comer, beber, visitar la ciudad, etc…invitando siempre ella, que era una especie de ofensa que un catalán le pagara nada y esas cosas. “En mi ciudad invito yo”. -Pero cuando vinistes a Barcelona se pagó cada uno lo suyo, nosotros no invitamos ni al agua del grifo”-“A mí un catalán no me tiene que invitar a nada porque bla bla bla ”. Etc, etc..

En esto que el sábado por la noche, siguiendo el protocolo y tal, le pide permiso a mi Señora para hacer conmigo “algo especial”. Y entre nosotros tres, que al s le despachaba ya. Yo me froto las manos, por supuesto, sabiendo que mi Señora iba a dar permiso porque, a) estaba ella delante b) a ver si nos iba a hacer pagar los entrecots que nos habíamos zampado en desagravio por decirle no. 

Pues con la polla a ciento vente grados y esperando una sesión de “palos” de óscar de jólibud a 4 manos, me lleva a la biblioteca (que merece un post aparte, pero tenemos que abreviar), me hace desnudar, me pone en una butaca, con los ojos vendados, y me dice “espera”. Intuyo que P…digo, Zoe se queda ahí esperando también, noto su presencia.

Al poco entra Boira. Me quita la venda. 



Lleva un vestido de monja. No entiendo un carajo, pero por el tacto y apariencia esto no es un disfraz de los chinos, ni siquiera de Amazon. Que la tela es buena y el hábito parece de verdad. Y, desde luego, nada de “monja sexy”, con rajas en la falda ni similar. Monja a palo seco, de la España profunda, con todo lo de arriba e incluso las gafas de culo de botella. Incluso juraría que olía igual. Por supuesto, con un crucifijo en el cuello de esos que se usan para espantar vampiros y varios adornos más en la línea, y, juraría, la mayoría dorados de oro del bueno, aunque un working class como yo no entiende de esas cosas.

Lleva una palangana con agua y una esponja. Se agacha y empieza a lavarme los pies. Miro a P…a Zoe, con ese lenguaje de las miradas que tienen la mafia y los amantes; “Esto qué coño es??” Mirada de P…de Zoe, “y yo qué coño sé, estoy tan alucinando como tu” Ella, Boira, a su faena. Menos mal que me había cortado las uñas de los pies, como hago siempre que viajo por si tengo un accidente, qué grandes consejos me ha dado mi madre. Me restriega los pies con la esponja, humilde, gacha, concentrada. ¿Y mis palos??? ¿Y no me ata siquiera??? Y no hay ninguna cruz tamaño humano al menos??? 

En fin, no sé. Estuvo así entre 5-10 minutos de reloj, a lo suyo. Cuando consideró haber acabado rezó. Luego se levantó, recogió la palangana y dijo algo así como “gracias a los dos. Me voy a dormir, haced lo que queráis”.

Y se fue a dormir.



Lo dicho, esto pasó en verdad. Tanto P…Zoe como yo nos quedamos un poco a cuadros, pero ni esa noche ni al día siguiente ella soltaba prenda. Era un ritual que quería hacer en signo de humildad, y lo quería hacer conmigo. Que gracias y que vayamos a comer un entrecort. Y que los catalanes somos unos nosequé y que viva Aragón. 

Con el tiempo, fui atando algún cabo aquí y allá. Por cosas que intuí, por cosas que decía, por cosas que ví. Parece ser que, efectivamente, la amiga fue monja. Y estuvo enamorada de un sacerdote. No llegué a saber si eso tuvo algo que ver con su salida de la profesión o no. Como la parte que me deba inventar será en términos románticos, diremos que sí, claro. 

Ignoro por qué, yo le recordaba en cierta forma al sacerdote. No sé si porque por aquella época llevaba camisas negras cuando salía con gente del tema bdsm, (de hecho, tuve una que acabó descolorida, pero eso es otra historia), porque me parecía físicamente (supongo que, como buen cura, sería gordo) o porque me parecía en la forma de ser. Creo que iba más por ésta última parte, porque me dijo más de una vez que le recordaba a Terenci Moix y, físicamente, tengo de Terenci el blanco de los ojos. Pero supongo que cierta actitud vital y charlatana sí que compartimos, aparte de su amor por los tebeos Bruguera y un poco de mariconeo.



Por lo que fuera, la cosa es que para ella ese ritual era una forma de expiación de algo de su pasado. Yo me sentí muy halagado por considerar que era la persona idónea para algo así, y, en cierta forma, creo que fue bonito. Aunque un poco surrealista y, bueno, una concepción muy personal por parte de Boira. 

Pero claro, yo quería sesión….

En fin; no se puede tener todo. La vida siguió y con el tiempo cada vez se iba entrando menos en el chat y haciendo menos quedadas. La vida. Como siempre, el contacto se fue espaciando más hasta desaparecer casi sin darnos cuenta. Con P…digo, con Zoe seguía, claro, que somos de la misma ciudad y no necesitábamos chat para pelearnos, desenamorarnos y volvernos a enamorar. Hasta que al final llegó el final y ahora sólo quedamos para contar batallitas en plan película francesa, ya saben, ella, su actual pareja, yo en calidad de ex amante y si tengo a alguien pues también se une. Muy civilizado, muy francés. Como la gran Señora que es. 

Lo último que supe de Boira no fue muy tranquilizador, la verdad. Parece que los años, la soledad y las manías se le iban agrandando. Al poco el chat ozú dejó de existir, al poco más…en fin, tanto da ya esa parte.

Que oye, que me lavó los pies una ex monja a las 3 de la madrugada a 300 kms de mi casa. A ver qué sumiso puede presumir de haber vivido eso. Y, pese a las paridas que trufan este escrito, lo recuerdo con cariño, ternura y nostalgia. 

Tengan cuidado ahí fuera.

Spirit. 

1 comentario:

Anónimo dijo...

Otro invent del gordito