No es que dudase de su eficacia (ejem, ejem), pero tenía en mente ya unas líneas asesinas reprochándole que pasase de mí, haciéndome la víctima y tal cuando he recibido una sarta generosa de escritos. En ellos, Helios demuestra una vez más por qué le llamo El Maestro. Así que si algún día mi chulería del todo a cien me hace decir que le he adelantado por la derecha, no me hagáis caso, como podéis comprobar leyendo a continuación. Dado que lo envíado excede en generosidad (y calidad) los límites de este nada humilde blog, lo pondré en 3 partes; aquí los 4 primeros pangletos, el jueves los 4 restantes y el sábado un relato para nuestras noches de insomnio. Los dibujos, en esta ocasión de Jordi Bernet, los he elegido yo.
PANFLETOS DE UN PORNÓGRADO MIOPE

1.- Mejor un dolor placentero que un placer doloroso
El cinismo de los moralistas es una cloaca en la que los fariseos se ahogan en su propio vómito. Con la excusa de los celos el marido golpea a su mujer. Con la coartada de la justicia el carcelero carga de grilletes al preso. Con la justificación del perdón de los pecados el fraile cruza su espalda con las disciplinas. Con el cuento de ver a dios la monja macera sus carnes con el cilicio. Con la glorificación del patriotismo el general ordena el fusilamiento del desertor. Y sin embargo, todos ellos se escandalizarían si supieran que me gusta que mi Ama me cuelgue pesas de los testículos debidamente amarrados. Y clamarían al cielo con más fuerza si cabe al enterarse de que a ella, eso en concreto, le corrompe.
La ceguera de los miserables crea monstruos, más aún que el sueño de la razón. No saben los fundamentalistas de la moralidad mal entendida que el SM es un juego compartido y consentido cuyo único objetivo es el placer.
El amo o Ama disfruta con la posesión absoluta del cuerpo y la mente, todo sexo, de su esclava o esclavo. En este juego de apariencias que es el SM, el dominante alcanza el éxtasis con la entrega absoluta del otro, la que expresa ese momento en el que el dominado orgasma agradeciendo el castigo que se le impone. En ese mutuo intercambio de pasión, el sumiso alcanza su placer más profundo y escondido sabiendo que no se pertenece, que cuanto hace es voluntad del ama, aunque también lo sea suya. Descansa entonces el esclavo de toda responsabilidad y conoce el Ama o amo su poder más hermoso e inofensivo. Ambos gozan.
En ese doble juego de dominio y entrega también está la vida.
2.- Confesión de un masturbador
-Padre, me acuso ante Dios que me hago pajas con las revistas porno. Los sexos exultantes de las publicaciones suecas me han humedecido el glande desde que, siendo un adolescente granujiento, me las agenciaba clandestinamente, y a precios abusivos para mis jóvenes bolsillos, en los puestos del rastro. Padre, desde entonces no he parado.
-Mal nefando es ese, hijo mío, que pervierte el espíritu y arruina la salud. Pero sigue, descarga tu alma.
-El zafio relato de una revista vulgar me excita tanto, al menos, como el más jocoso pasaje de "Fanny Hill", aunque bien es verdad que la diversión sea notablemente inferior. El cuerpo aceitado y el sexo descomunal y refulgente de un negro altivo, que sodomiza a un blanco de peludas nalgas en la celda de una orgiástica prisión californiana, ha deparado a mi no tan dotado miembro viril --he de reconocerlo con no poco pesar y congoja-- algunas de sus más gozosas corridas. Y aunque no desdeñe el lesbianismo o la coprofagia, ni cierre escandalizado los ojos ante el bestialismo que no resulta demasiado tosco, ni dejen de interesarme el fetichismo, la lluvia dorada, el travestismo o la simple y sencilla orgía literaria, lo que de verdad no puedo aguantar sin que me estallen las venas del pene es todo ello mezclado en una buena historia de humillación y entrega total. Fotos e historias de mujeres y hombres colgados, adornados por las rojas marcas de la fusta, el morado cardenal de las pinzas y las minúsculos picotazos de las agujas, me han deparado momentos de supremo éxtasis derramado en la mano.
-Hijo mío, me aterra lo que me dices, y debo conocer el pecado para combatirlo. Tráeme esas revistas que tienes, que tengo que estudiarlas detalladamente antes de decidir la penitencia que te impongo… Ah, y no te la menees en el atrio, jodido, que lo dejas todo perdido y luego las feligresas resbalan en los charcos y me protestan.
3.- Parábola del cielo y del infierno
El invento más cabrón de la historia de la humanidad es el pecado; flaco favor nos hicieron descubriéndolo, codificándolo y dogmatizándolo. Por su causa, la humanidad ha sufrido siglos de complejos de culpa y han cargado los humanos con montañas de infelicidad que nos les correspondían. Que los sermoneadores, profetas, moralistas y predicadores que en la historia han sido, con teja, turbante o solideo, carguen con la responsabilidad. Gocemos nosotros con la trasgresión, que es la única parte divertida del embrollo.
Tan ingenuos como son, el cielo es el premio que esperan conseguir los aburridos para cuando doblen el gorro; un sitio donde disfrutarán eternamente del muermo de no sentir ni padecer. El infierno, en cambio, es la última utopía a conquistar por los rebeldes, siempre tan viciosos y retorcidos. Qué nadie se llame a engaño: sólo los arriesgados disfrutarán del reino de Satán y sus orgías y únicamente se mojarán los que pasen el río.
Llegará un día, por lejano que sea, en el que a los pecadores nos importará un pito lo que piensen los virtuosos en el fondo de su confesionario, sus monsergas moralistas y sus proclamas condenatorias.
Cuando llegue ese momento, el pecado será una palabra olvidada en algún diccionario antiguo y el común de los mortales estaremos más cerca de la felicidad. Unámonos los viciosos del mundo, que el futuro es nuestro. Levantadas las pollas y humedecidos los coños, enarbolando las banderas de la dicha, ocuparemos las grandes avenidas y celebraremos una gran orgía popular en la Plaza de Catalunya, el Obradoiro o en la Puerta del Sol. Allí estaremos de la mano la mujer pantera y el hombre elefante, un travesti rubio y un camionero cervecero de pelo en pecho, amas y amos que calzan fusta al cinto, esclavos cargados de cadenas y esclavas con los pezones anillados, parejas amorosas que se meten mano a las braguetas, familias completas con un hijo submarinista y hasta jovencitas virginales que no quieren dejar de serlo. En los balcones los estrechos de corazón nos mirarán con envidia. Será divertido. Estáis todos invitados.

4.- De límites y fronteras
Hay tantas formas de ver el sexo como personas follan en el universo. Es esta del folleteo cuestión que no admite estadísticas, mayorías, minorías ni leches (bueno, leches sí, ¿para qué vamos a engañarnos?). Cada uno consigo mismo, con otro u otra, de distintos o del mismo sexo, en grupo, fetichista, masoquista, sádico, homosexual, bi, hetero o reina de corazones, haga de su picha o coño un sayo, porque no hay patrón ni modelos y cada uno es un volcán que estalla en cada corrida.
A ver si aclaramos bien las cosas, que en este mundo hay mucho analfabeto sexual que dice, dice y dice, y no sabe lo que dice. Ellos nos quisieran todos iguales, cual conejos blancos en jaula dorada, uniformados cual infantes de colegio de pago. Qué pena, cuanto desperdicio, porque la realidad machaca con insistencia que todos somos diferentes, que cada uno encuentra el placer en el cumplimiento de su deseo y que, con las piernas abiertas, cada persona es un mundo que nunca se acaba de explorar entero.
"Dale cuerda a tus deseos, déjate llevar", tararea un cantautor vallecano, y tiene razón, porque el deseo es una angustia que sólo se calma al realizarse, cuando saciados de sexo yacemos en la tranquilidad absoluta del orgasmo cumplido.
Sepamos, no obstante, que hay que poner en pie los sueños, pero no hasta el punto en que dejen de serlo, porque, si la realidad acaba venciendo a la fantasía, la aventura es tan sólo rutina.
El lado más oscuro del sexo está iluminado por un rayo de pasión y su luz es tan intensa que nos ciega. En esos momentos conservemos intactos los mecanismos de la razón.
Aprendamos que la frontera está señalada por la marca roja de la felicidad del otro, que los límites los establece el placer y no el dolor, el goce mutuo y no el sufrimiento de nadie.
Teniendo eso en cuenta, todo está permitido.
El jueves, si Dios e internet lo permiten, los 4 restantes.
2 comentarios:
FELICIDADES A TU MAESTRO POR SU ESCRITO, Y A TÍ POR HABER ESCOGIDO TAN BIEN A TUS SUSTITUTOS.
MUY DIVERTIDOS SUS PANFLETOS, MUY EN LA LÍNEA DEL BLOG, ME HA ENCANTADO ESPECIALMENTE EL DE LA MASTURBACIÓN.
EN EL FONDO, TODO SE BASA EN QUE BUSCAMOS LA LIBERTAD Y LA FELICIDAD, Y NO NOS DEJAN LAS CONVENCIONES SOCIALES.
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