Escribiendo el post sobre Aramis Fuster me vino a la cabeza un tema que hacía tiempo que quería tratar. Pero es un tema que no sé bien cómo definir. Vendría a ser SI LOS SUMISOS SOMOS MEROS BANCOS A LOS QUE EXPRIMIR (en mi caso poco, aclaro) o...o algo así pero tampoco del todo.
A ver si me aclaro un poco.
Hace poco más de un año salió en el fabuloso programa SALVAME un sumiso que luego renegó de su condición y les lió a la pobre gente del programa un dos de mayo terrible, haciendo apología del maltrato y tal. Recogimos el suceso aquí, y hoy en día me han llegado varias versiones del mismo que no vienen al caso. Este sumiso, nada más coger el micro dijo en sus diez segundos de fama; “la gente se pensará que yo soy un sumiso, UN PAGAFANTAS, pero en realidad bla bla bla (...)”. Bien, por ahí van los tiros. En considerar al sumiso como un pagafantas.
Pero vamos a reforzar un poco ésto. Ya hablamos en el post de Aramis que la muy petarda se vanagloriaba de que sus sumisos “le pagaban mucho dinero” por estar a sus pies. No imagino la misma situación con la sexualidad convencional, del tipo de que Aramis dijera “mis hombres me pagan mucho dinero porque les chupe la polla”, más que nada porque los grandes periodistas del cuore enseguida hubieren saltado llamándola PUTA. Pero en este caso nadie dijo nada y parecía que se viera incluso normal.
En los albores del blog tratamos un poco ésto por encima, despotricando de las Amas que piden descaradamente un “tributo” porque es lo “normal” en vez de decir “la tarifa es tanto y la cruz la pongo yo”. Es decir; despotricamos de las profesionales que ejercían de tales de forma encubierta, enmascarando su actividad en una serie de normas del bdsm de cuya razón de ser hablamos en un par de párrafos.
Iremos un poco más allá. Yo hace tiempo fui a una fiesta de la que tengo un cierto ingrato recuerdo porque me subastaron y me dijeron que tenía la polla pequeña. Lo cual, por si a alguien le interesa, es cierto, pero tampoco es cuestión de decirlo así como así (normalmente prefiero que me la chupen antes). Bueno, la cosa es que dentro de ese grupo había una aprendiz de Ama o algo así que no sabría decir si se me ha olvidado su nombre o nunca lo supe. La cosa es que esta tipeja iba un tanto mamada y empezó a decir que iba a buscarse un sumiso porque necesitaba que alguien le comprase un bolso nuevo y tal. Y no era un comentario jocoso o una tontería en la conversación, si no un pensamiento expresado con toda la seriedad y convicción del mundo. Por supuesto, como soy una persona educada no le llamé PUTA en ese instante, pero aprovecho para llamárselo ahora con las 4 letras. A ésto vamos a añadir que existe algo llamado FINANCIAL SLAVE, que personalmente nunca he entendido pero que viene a ser algo así como que la Dómina se coge un sumiso y éste le paga todos los caprichos hasta fundirse la cartera, en el colmo del servilismo y la humillación. Incluso hay páginas web de éso donde una tía te dice que quiere...qué sé yo...la colección completa de Batman y tú se la compras y con eso te das por satisfecho y se supone te corres de gusto.
En fin; que cogemos todas esas cosas y es lícito que nos debamos plantear si se asocia sumisión con cuenta de gastos abierta, porque entre que hay mucha lista por ahí, mucha ignorancia por allá y mucho panoli por acullá, junto con estos tiempos convulsos donde todo el mundo anda pelado y a la que salta, me da que es un buen momento como cualquier otro y mejor que muchos para puntualizar algo sobre el tema.
Para empezar:
Como hemos dicho por activa y por pasiva en este blog, aquí nos parece perfectamente lícito (e incluso necesario) que haya profesionales del sector. Faltaría más. Incluso ya he dicho que yo a algunas de ellas llamo amigas.Lo que no nos parece nada lícito es hacerse pasar por algo (una amateur que no tiene interés económico) cuando no se es nada de eso. Y enmascarar lo que no deja de ser “el precio de las sesiones” y llamarlo “tributo” o “hazme un regalo y cómprame un abrigo de visón” pues nos parece simplemente de un engaño, una estafa y un morro que espanta. Porque en el momento en que no hay tributo, ni regalo ni abrigo de visión, la relación se va a tomar por saco, así que ya me dirán ustedes qué amateurismo es ése.
Por otra parte, cabe decir que esto de sumiso = cuenta de gastos abierta se asocia a eso, a los sumisos, que no se dice nada de las tiernas sumisas y sus obligaciones económicas. Por eso vamos a obviar a esta parte.
Con el primer matiz ya expresado, queda pendiente éste otro: ¿ha de ser el sumiso un PAGAFANTAS al servicio del Ama?
Y aquí el manual no se pone de acuerdo, que la lógica ilógica del mundo bdsm se puede aplicar por A o por B según queramos llevar el agua a nuestro molino o a nuestro río. Una teoría dice que el sumum de la dominación y el poderío es que el sumiso dependa totalmente del Ama, hasta el punto que sea ésta quien tenga el poder económico y decida lo que gasta el sumiso y en qué. Por decirlo con letras un poco rimbombantes, viene a ser que uno es “esclavo” y por ende pertenencia, ergo la Dueña ha de ser responsable del mantenimiento de éste esclavo (darle de comer, cobijo y poco más, claro). Es decir, que la Baronesa Von Sadiquen corre con los gastos de su mísera existencia, haciendo que duerman en el establo del castillo y coman los mendrugos de pan que sobran a fin de que estén cerca y vivos para cogerlos cuando le apetezca, y se olviden de su vida material, que no necesitan nada que ella no pueda o quiera proporcionarles, con el único fin de estar a su exclusivo servicio.
Otra teoría, aplicada por supuesto a los sumisos varones, viene a decir que no, que el colmo de la humillación y el poderío es que el sumiso se estruje la cartera para satisfacer al Ama, adorarla, estar pendiente de sus caprichos y hacerla feliz con todo los bienes materiales que tiene a su alcance. Y en base a ello hacemos las filigranas de los tributos, los regalos y la cuenta de gasto para todo. Esta mentalidad, que aún perdura como hemos visto en el caso de Aramis, yo diría que viene de dos vertientes; por un lado la época pre internet, donde encontrar una Ama era poco menos que una utopía. Así que el que conocía una, a rascarse el bolsillo. Pero no deja de ser colar el bdsm profesional (en el cual hay un interés) con el que no lo es.
Por otro, el intentar dar a éste tipo de relaciones donde hay un interés una apariencia de “realidad”. No es lo mismo sentirse sometido y decir “tengo una Ama a la cual colmo de bienes materiales” que saber simplemente que “estoy con una puta a la que pago”. Y no es lo mismo decir “soy una puta que ofrezco un servicio específico” que decir “mis sumisos me colman de bienes porque yo lo valgo”.
Ojo! Todo es legítimo, que conste. El único matiz, y ya sé que me repito más que el ajo, es que no haya engaño.
Entre ambos extremos está la realidad, claro.
Yo, una vez más, mostraré mis cartas sin pudor: soy catalán, y por ello tengo la base genética de no gastar en el ADN. Pero, aparte de ser más agarrao que un chotis, que dirían por ahí los castizos, también soy pobre y mísero como una rata, pues dependo de mi humilde salario para pagarme todas las cosas vitales para subsistir (es decir; la cerveza, los tebeos, la conexión a internet y demás), por lo que puedo ser generoso como mucho del 1 al 5 de cada mes, que a partir del 5 por mucho que quiera gastar como no pague con telarañas lo llevamos claro. No obstante lo anterior, como hemos dicho por activa y por pasiva aquí defendemos, buscamos, abanderamos, promovemos y demás un bdsm sano, en el que los practicantes lo hagan porque disfrutan. Si hay un interés de por medio y se expone, éste es muy legítimo, pero personalmente a mí no me interesa. Esa gripe ya la pasé.
Pero, Spirit, no has respondido la pregunta...¿ha de ser el sumiso un PAGAFANTAS o no?
Pues sí que la he respondido. Si hay un interés, aunque sea el tener todos los gastos pagados, no me parece una relación que entre en los parámetros del disfrute y la afectividad pura y dura.
Ahora bien; yo aquí tengo un dilema. Y éste dilema no se deriva tanto de la concepción sumisil como de un resquicio absurdo referente a las normas de la galantería. Porque aunque algo marica al fin y al cabo soy hombre, y nos han educado en tener ciertos detalles como invitar a cenar y similares. Sin embargo, eso yo no lo veo como ser un PAGAFANTAS, ni un sumiso, si no en eso, en tener detalles propios de las normas de la galantería.La luz de alarma se debe tener, supongo (digo supongo porque yo, quizás por el filtro previo que pongo nunca me he visto en esas situaciones) si la otra persona da por supuesto que, por ser el Ama, todo gasto ha de venir del sumiso y punto. Aunque sólo sea el gesto de prestarse, yo creo que ése detalle dice siempre mucho de la calidad humana de la otra persona. Y, como decimos siempre, si la calidad humana de la persona no nos interesa, no nos debe interesar el Ama.
No, no ha de pagar siempre el sumiso. No, no hay ninguna norma que diga ésto o lo otro. No, no somos unos aprovechados que queremos satisfacer nuestras fantasías y no tener ni un detalle. Somos gente normal, que buscamos relaciones sanas sin más normas que la afectividad y el buen rollo. Y que nos dejen de historias.
La verdad es que releo el tocho y he visto que he gastado dos páginas para explicar algo que es obvio. Pero, como siempre, necesitamos que nos recuerden lo evidente porque suele pasar desapercibido. Y porque me juego mi colección de tebeos de Batman a que ese resquicio pre internet del que hablábamos todavía perdura, y seguro que hay sumisos que leerán esto y dirán “pues anda que no me sablearon a mí a cambio de dos azotillos mal dados...”.
En fin, mientras esperamos a que contesten los sumisos de Aramis, la semana que viene otro tocho que no sé de qué irá pero seguro que será muy interesante. Hasta entonces tengan cuidado ahí fuera y sean buenos o malos en su justa medida.

































