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sábado, 23 de enero de 2016

QUERIDA I; LAMENTO SI NO VI, NO SUPE, NO PUDE, NO INTUÍ...

Hace poco cogimos los tópicos sobre adolescentes actuales y nos echamos unas risas a costa de ellos con el fabuloso post de “mi sumisa imaginaria de 19 años”. Sin embargo, hoy voy a contar una historia verdadera sobre una chica real de esa edad. Y no, ni por el forro se parece a ese post.

La chica se llamaba, se llama I. No sé nada de ella desde los sucesos que voy a relatar, y de los que han pasado dos años largos. Así que supongo que hoy en día será una chica de 21 o así. Espero que, esté donde esté y haga lo que haga, sea feliz.

I.no se parecía en nada a esa adolescente imaginaria. De hecho, creo que I es un reflejo de los jóvenes actuales; preparada, con ganas, comprometida. Creo que hablaba 5 idiomas o así. Estaba estudiando y tenía claro que tenía que emigrar de esta mierda de país si quería una oportunidad. Pese a sus 18 recién cumplidos, tenía más vida y arrestos que yo en mi más del doble de edad. Era, supongo que sigue siendo, cordial y decidida, sana pero un poquito fumadora.


I tenía inquietudes sumisas y no sabía bien cómo canalizarlas. Contactó conmigo a través del blog y se pegó un palizón en autobús para conocerme. Demoleré el posible suspense; no hubo nada carnal entre I y yo. Le pegué una de mis chapas sobre mi visión del bdsm, le presenté a un colega Amo, vio que podía hablar de estos mundos con total naturalidad ante otras personas y fuimos luego a un club bdsm de Barcelona donde los 3 tomamos una copa.

Todos la tratamos cordialmente. Incluso al ver que antes de entrar al club estaba un poco nerviosa, yo mismo paré de hacer bromas sobre “ahora es cuando te matamos” y así.

I tuvo los ovarios más grandes que yo he visto en una mujer. No sólo fue capaz de pegarse un palizón para quedar con un desconocido cuyo tiempo era limitado, sino que fue capaz de ir con ese mismo desconocido y otro más a un club bdsm. ¿Le podían estas fantasías y tenía la necesidad de hacer algo al respecto? Yo creo que sí. Bueno; ella misma me lo dijo. Las fantasías sexuales son tercas y hacen que hagamos esfuerzos impensables de los que nosotros mismos nos sorprendemos.

Me ví a mi mismo de adolescente. Perdido, con unas sensaciones raras que no sabía canalizar. Pese a estos tiempos de internet y los mundos de grey y tal, todavía siguen pasando estas cosas. Y de repente, tantas inquietudes, tantas preguntas….y zas! Conoces a unas personas con las que puedes hablar con naturalidad de esos mundos, entras en un club donde ves que es real….


Creo que tantas sensaciones (el hablar con naturalidad de estos temas, el ir a un club, el conocer gente, etc…) fueron demasiado para ella. Vio que, efectivamente, había otros mundos y todos estaban en éste. O no. Igual simplemente salió defraudada. No lo sé…pero creo que sí, que fue un choque brutal su experiencia (limitada, que insisto no hubo marru) en Barcelona y su vuelta a la realidad.

La cosa es que no sé nada de ella desde entonces. Bueno; un par de mensajes para decirme que llegó bien a su hogar y yastá. No la he vuelto a molestar.

En fin, querida amiga I; si lees esto, que lo dudo, espero que estés bien y seas feliz. Te pido perdón si no supe, no ví, no intuí. No sé si fueron demasiadas sensaciones en poco tiempo o si simplemente te aburristes. Escribo estas líneas contando (discretamente, claro) tu experiencia como ejemplo de algo que creo significativo; de que los deseos nos pueden, de que la incertidumbre nos carcome. Tu luchastes contra ello y quisistes saber, vivir. Lamento si no fui lo que esperabas o la persona adecuada. Pero mi yo de hace veintitantos años se vio reflejado en ti e hizo lo que pudo.

Y por hoy lo dejamos aquí. En el próximo tocho un par de debates breves de esos que tanto nos gustan, un par de preguntillas del tipo; hay diferencia entre tributo y pago por sesión?  y similares. Hasta entonces ya saben…tengan cuidado ahí fuera.


sábado, 6 de octubre de 2012

DE PASEO POR LOS ANUNCIOS DE PROFESIONALES, 2 DE 3: BUSCANDO EN EL BAÚL DE LOS RECUERDOS...CUALQUIER TIEMPO PASADO FUE PEOR, MÁS JÓVENES SOMOS AHORA


Este apéndice está un poco metido con calzador, porque la idea era hacer unos comentarios sobre los anuncios que circulan por internet y ya está, que no es poco. Pero mientras estaba en el tema me estaba acordando de mis tiempos donde sí que los miraba no por afán investigador, si no para ir como cliente, y no me he podido resistir a hacer un comparativo o cuanto menos soltar un tocho con algunas impresiones.

Vamos a ello;

En primer lugar, diré que de eso hace  ya cierto tiempo, unos trece o catorce años o más. Tanto que no existía internet y lo que se hacía era coger el periódico e ir a la sección de contactos y relax.

Hoy en día la mayoría de periódicos apenas tienen anuncios de contactos. Unos porque como la prensa escrita está como está pues las anunciantes prefieren hacerlo por internet, que suele ser gratis y tiene más difusión. Otros porque por esas cosas de lo políticamente correcto ven mal publicar anuncios de prostitutas, (pero sí de angelicales bancos, por ejemplo). No voy a entrar en ese debate, diré que a mí personalmente me parece una gilipollez esta postura y totalmente  hipócrita.

En fin, lo dicho, que en mis tiempos yo me compraba EL PERIODICO  DEL PSC…DIGO, DE CATALUÑA o LA VANGUARDIA y allá venían unas tres páginas enteras de anuncios en pequeñito en dicha sección. Había, evidentemente, que seleccionar los que ofrecían un servicio de sado. Yo, el primer  paso que hacía era marcar con un círculo los anuncios que ofrecían ese servicio.

La primera desventaja es evidente; leer tres páginas de anuncios pequeñitos, por muy de putas que sean, para seleccionar lo que te interesa era un puto coñazo. Ahora, entras en cualquier página, pones el filtro con la palabra “ama” o “sado” para buscar y ya vas a lo que te interesa.

Ignoro la tarifa de los anuncios en prensa. Supongo que cobrarán/ cobrarían por palabras (aparte de si está destacado con letra más grande, marco, etc..). Evidente, había desde “AMA PEPA, TEL.XXX XXX” hasta “ESCLAVO, TE ORDENO QUE LLAMES A AMA PEPA, Y TE TORTURARÉ EN MI MAZMORRA Y BLA BLA BLA, TEL.XXXX”, dependiendo del desembolso que la tal Ama Pepa pudiera o quisiera hacer.

Ahora, en internet, el espacio es libre y no hay tarifa o límite por palabras. Ya depende de la creatividad de quien lo ponga. No obstante, hay quien simplemente pone AMA PEPA. TEL. TAL y hay verdaderas literatas de parrafadas diciendo lo que hace o deja de hacer. ¿Es eso importante?

Hombre, yo lo comento porque aquellos anuncios más descriptivos o más imaginativos los ponía con un círculo y una cruz, con visa a llamarlos los primeros.

Lo más obvio, evidentemente, es que por aquel entonces no había foto. Como mucho, alguna se describía diciendo “soy rellenita, rubia, etc…” y ya te lo podías creer o imaginar. Ahora, en todo anuncio hay la correspondiente foto (normalmente con el rostro cubierto o pixelado). Es más; me consta que los anuncios que no tienen foto son vilmente ignorados por la sencilla razón de que si no se pone, por algo será. Otra cosa es que la foto sea cogida de internet o con más trucaje que las de Letizia, pero bueno, algo es. Yo he visto a Lady Sidonia, la dominatrix que tienen ustedes al lado, como foto reclamo de AMA PACA DE ALICANTE, por ejemplo, y dudo que nuestra guiri rubia ejerza en tal ciudad, por otra parte maravillosa.

Así que eso, el acudir o no a una profesional era un poco un tiro a ciegas. Te podía gustar o no físicamente, sólo lo podías intuir en base a si se describía o si quería contártelo en la llamada. Pero de entrada ni puta idea. Supongo que otros podrán contar experiencias de que se esperaban un bellezón y se encontraron con un feto malayo. A mí es que me pasaba al revés, porque soy un poco rarito para eso; me esperaba una belleza no convencional, fuera de los cánones habituales, que es lo que me da morbo, y me encontraba con una tía diez.

No obstante, a fin de llevar el agua a mi molino, lo que quiero remarcar es una cosa; quien se anunciaba en los periódicos ofreciendo un servicio de sado lo hacía con cierta seriedad. O al menos esa es la impresión que recuerdo. Porque ofrecían un servicio especializado y se anunciaban como tal. En cambio, como mañana o pasado veremos, esta circunstancia no siempre se da en la actualidad de los anuncios de internet, que no cuesta nada poner una línea diciendo “y también soy tu ama y hago sado”.

Por si alguien tiene interés, yo lo que hacía era lo siguiente; una vez leídos los contactos y subrayados los que me interesaban, llamaba uno por uno a fin de tener más información. Me copiaba los anuncios en una libreta y ponía tres columnas; impresión en la conversación, idoneidad del lugar y precio. Como veis, para las cosas importantes soy un profesional.

Los tres elementos eran importantes. Si la impresión en la conversación era mala (una mujer borde, o que al hablar con ella se viera que no tenía ni idea de sado pese a lo que hemos comentado, o que se negara a dar información básica, etc…) pues ya podía estar a dos paradas de metro y ser barata que, evidentemente, no iba.

La idoneidad del lugar era, en el fondo, lo de menos. Quiero decir; con que estuviera bien comunicado y no estuviera al lado de mi casa para que me pudieran ver los vecinos, ya me valía. No obstante, entre una profesional en el quinto coño y otra en igualdad de condiciones más cercana, pues sí, era determinante.

El precio, evidentemente, era algo muy a valorar. No es lo mismo que te pidan 15.000 pesetas de las de entonces que 25.000 o, en algún caso, verdaderas barbaridades en base a no sé qué. Curiosamente, las que pedían 50.000 pesetas o similar solían ser además las más bordes, supongo que tendrían clientes a punta pala de la jet set. Con su pan se lo coman, yo al oir tal cantidad colgaba inmediatamente.

Como mi bolsa era la que era (y no ha cambiado mucho), pues si podía gastarme 10.000 pesetas mejor que  15.000, claro. Hoy en día con la crisis esto además es determinante y veo que los precios no han subido en estos 13-14 años,  pues lo normal que he visto en esos anuncios oscila entre 60 euros lo tiradillo, 80 euros lo normal  y 150 las selectas profesionales, pero me chiva un pajarito que incluso esto es negociable.

Es otra cuestión en la que mañana incidiremos; si antes te decían; “15.000 pesetas” y tu decías “es que es un poco caro” te colgaban sin más, y no digo que no fuera con razón. Hoy, me chivan y me lo creo, si te dicen “son 90 euros” y tu dices “no tengo tanto”, te preguntan…”a ver, cuánto puedes gastar, criatura de dios, que podemos llegar a un acuerdo…”.

Contrario a lo que se pueda pensar, no expongo esto con alegría; considero que las cosas no se han de regatear, que todo tiene un precio y que es cuestión de cada uno que lo quiera o lo pueda pagar. Los vicios, que cada uno se los pague, y no me parece bien aprovecharse de la situación económica para regatear lo que en el fondo son  salarios. Otra cosa es que de entrada sean precios caros, como hemos expuesto alguna vez. Pero eso es otro debate…sigo con mis experiencias patéticas.

El llamar era otra cuestión. Por una lado, no existían los móviles de forma tan habitual y, en todo caso, unas cuantas llamadas a otros números te salía un pico por aquel entonces. No como ahora, leñe, que hay minutos gratis a tuti plen y el más tirado de los mortales tiene móvil con todas las ventajas.

Para que mis padres no vieran cosas sospechosas en su factura, yo solía llamar desde una cabina, así que me daba un buen paseo para acceder a alguna solitaria en el quito coño. Joder, qué patético. Luego, con la llegada delos móviles y tal la cosa cambió, pero anda que no me gastado yo monedas de cien pesetas en cabinas de mala muerte, de las de la puerta, con el cuadernillo cutre en que hacía con las valoraciones mal apoyado.

Otra valoración es que ahora gran parte de esa información ya la tienes en el mismo anuncio, por lo que la comodidad es mayor.

En fin; estas son un poquillo mis impresiones de los anuncios de entonces y el comparativo con lo que he visto por  ahí así a bote pronto. Como sé que sois unas cotillas, no viene de un párrafo exponiendo algunas cosas que recuerde sobre ello, pero en verdad he de decir que no recuerdo nada especial en esas llamadas más allá  de lo expuesto.

Normalmente eran amables, pero también las había bordes. Hubo una que me dijo que la sesión eran cien mil pesetas o algo así y yo me quedé un tanto flaseado. Muy educadamente, le colgué diciendo que no podía pagar esa cantidad y me dijo algo así como “niñato, qué te esperabas? Muerto de hambre, etc…”. Muchas me explicaban exactamente en qué consistía un servicio de sado, y aunque ya lo sabía les dejaba hablar para ver cómo lo hacían exactamente. Si los anuncios eran muy descriptivos, me empalmaba sin remedio. Recuerdo una que ofrecía un servicio de tortura de amor, que consistía en atarte a una silla y ella hacía las perrerías que se le ocurrían. No he vuelto a ver esa expresión.

Como escribiendo esto me ha entrado la nostalgia, he cogido el periódico de hoy y he echado un vistazo a la sección de contactos y relax. No llegaba ni a media página de anuncios. Veo, sin embargo, que todavía siguen algunos anuncios de cuando yo los miraba,  14 años después. Son de gabinetes como EL PLACER DEL CASTIGO, pero mira, ahí están. Del resto, creo que sólo me suena una tal AMA MARTA, que es otra histórica.

Bueno, pues me he enrollado cosa mala y todavía no hemos comentado un solo anuncio actual de internet. No sé si mañana o el lunes, pero en breve abordamos el último capítulo de éste serial y el que ha motivado su razón de ser.

viernes, 1 de junio de 2012

NOTAS DEL VIEJO EXPLORADOR: PERSONALIDADES, REFLEXIONES, COSAS, PREMIOS Y DEMÁS MOVIDAS


Pues el país va a la hecatombe…que si la prima de riesgo, que si Bankia, que si no hay liquidez, que si todo el mundo anda escaso de pelas, que si el presidente del Consejo del Poder Judicial se va de juerga con dinero público y no pasa nada, que si se destruyen  3.000 empleos al día, que si no dejan entrar a Noemí en la gala de Gran Hermano…vamos, que peor no podemos estar. Pero aquí vamos a lo nuestro y seguimos hablando de estos juegos de locos y pervertidos, esta semana con un pupurri de temas. Ilustran unas amigas que pasaban por aquí.

Lo primero a comentar es que la semana pasada no hubo tocho, por varios motivos que no vienen al caso. Uno de ellos, que sí viene, es que estaba bastante enfrascado en una especie de ensayo sobre el cómic y el bdsm y el bdsm en el cómic (bueno, ensayo es bastante pretencioso…un articulillo, pero vamos, que no sea por falta de aspiración). La verdad es que está mal que yo lo diga, pero me ha quedado una cosa guapa, guapa. E incluso interesante. Será publicado dentro de ná en el próximo número de la revista digital CUADERNOS BDSM, por lo que daremos aquí cumplida cuenta en cuanto salga. Ocupa unas 27 páginas, pero…er…es que hay muchas ilustraciones. Yo estoy muy orgulloso del trabajo realizado y mira, soy así de bocazas, no puedo callarme y no ponerme medallas antes de tiempo, qué le vamos a hacer.

Pero lo que en verdad interesa aquí y ahora es que el finde pasado ví a LOS MAESTROS. ¿Quiénes son estos tipos? Pues LOS MAESTROS, así, con mayúscula, son un matrimonio de mediada-larga edad a los que llamo amigos y que hace un montón de años que nos conocemos. Fueron, sobre todo él, unas de las primeras personas con las que congenié en estos mundos y por su forma de ser, experiencia, bagaje, sabiduría, humildad y raciocinio siempre los he tomado como modelo a imitar y referente. Ellos enseñaron bien, pero mira, el alumno salió torpe. Tienen una relación  parecida al 24/7 y una química y un saber estar que ya quisieran muchos y muchas que van de sobrados/as. Habíamos perdido un poco el contacto por las cosas de la vida y el  querer, pero como ocurre con la buena gente, parece que fue ayer la última vez que estuvimos juntos tomando unas cañas.

Pero no les menciono para expresar la alegría y el placer que fue estar con ellos, que también, sino para recoger dos reflexiones al aire entre caña y caña que me comentaron;

Una es hablando sobre las utopías bedesemenienses. Mi colega sumiso lanzó una frase que aquí hemos recogido alguna que otra vez de alguna que otra forma y que creo que es bastante definitoria; “entre el deseo y la utopía se impone la realidad”. Y que lo diga esto una pareja que siente estos mundos al cien por cien, que los conoce y los disfruta, que tiene la cabeza bien amueblada y que son excelentes personas pues no es que sea algo, es que es mucho.

La otra reflexión es sobre los incentivos para mantener viva una relación bdsm. Pasa con todo en esta vida, pero quizás en el bdsm se haya de inventar un poco más, buscar una y otra vez fórmulas nuevas, que estos mundos son muy amplios y aquí no vale el polvo del sábado con la luz apagada sin más. Y es que, además, la propia naturaleza de estos juegos lo posibilita. No sólo tienen un cierto componente exhibicionista, si no que la gama es tan amplia que es una lástima perderse en un solo camino.

Tomo nota de ambas cosas dos para desarrollarlas en otras ocasiones.

Otra nota de este viejo explorador es que nos volvimos a ver en persona Indocumentao y yo, por desgracia un rato de ná, que ambos íbamos con las agendas cargadas porque somos gente  simpática, sociable y con obligaciones. Hicimos un plan  para conquistar el mundo, pero tampoco hay que avanzar cosas así como así. Ya lo veréis.

Mi viaje a tierra hostil no quedó en estas personalidades. Coincidí en el AVE con VICTOR SANDOVAL, el contertulio loco de SALVAME, y me hizo mucha ilusión porque estoy enfermo y mi vida está vacía. También ví a medio metro al príncipe, mientras era abucheado por un grupo de indignados. Me pilló de sorpresa y no le pude abuchear en primera persona, ya que enseguida su ejército de seguratas lo entró en un stand de la feria del libro no accesible al populacho.

Aprovecho para decir que había gente con la que me gustaría haber quedado pero me fue imposible. La próxima vez será, prometido.

En realidad, esta semana en vez de este pupurri inconexo donde relato mis encuentros con gente de nivel, Maribel,  quería desarrollar una cosa que me parece fascinante y que tiene no pocos puntos de conexión con el bdsm, aunque no sé si en su vertiente sana. A ver si me explico bien…

Hay un numeroso grupo de asesinos en serie o psicópatas que cumplen sus merecidas condenas en prisiones de alrededor del mundo. Quizás el caso más conocido sea el del asesino Charles Manson, verdadero animal tristemente famoso por cargarse a 6 inocentes en una especie de ritual, entre ellas la esposa del director Roman Polanski. Pudriéndose en prisiones hay muchos Charles Mansons por ahí, y personalmente espero que tiren la llave. Lo que me llama la atención es que este tipo de gente genera cierta aureola de culto y, producto de ello….reciben un considerable volumen de correspondencia, sobre todo de mujeres. Y tales mujeres les declaran su admiración y le hacen todo tipo de proposiciones.

Yo es algo que no sé bien cómo tomar. ¿Es una atracción por lo insano y lo morboso? ¿Es algo parecido a ese “algo” que los practicamos del bdsm anhelamos, sólo que de forma más sana y normal? ¿No tiene nada que ver? ¿Qué buscan estas mujeres que se ponen en contacto con psicópatas? ¿Acaso yo mismo no siento cierta atracción morbosa por viudas negras y demás, sólo que no tengo huevos ni a pedirles la hora? ¿Acaso yo mismo no he intercambiado e-mails con alguna que otra loca?

Reflexiono un poco sobre ello, pero no tengo tiempo de hacerlo debidamente ni prepararme el tocho que me gustaría. Y en verdad no sé si el tema, así expuesto, da más de sí. Lo suyo sería hablar con alguna de estas mujeres y extraer alguna conclusión,  pero tampoco es cuestión de meterme en berenjenales y nada, dejamos aquí la idea y pasamos a otra cosa.

La otra cosa es que en estos días que no he estado muy pendiente del e-mail ni de internet en general he visto a la vuelta unos cuentos de ellos, todos ellos personales de gente de bien que me aportan su visión sobre aquel tema desagradable que tuvimos hace poco y alguna que otra cosilla. Gracias a todos, os iré contestando pero dadme un poco de tiempo que últimamente esto de escribir me cuesta un tanto.

Entre esos e-mails está el de Ender Surrender, que me informa que he sido agraciado con el premio LIESTER blog, concedido por él en su blog LA CASTA DE LOS VENCIDOS. Lo luzco orgulloso en mi galería de premios, le doy las gracias al amigo Ender y ruego disculpe que cumpla sólo a medias las normas del premio. No voy a entrar en darlo a otros 5 blogs porque veo que los blogs de temática bdsm se están volviendo un tanto irregulares en cuanto a su actualización, porque el premio parte de blogs de otra temática, porque no quiero darlo a 5 y dejar a otros o viceversa, etc…Pero lo luzco orgulloso y lo agradezco.

Y creo que más o menos ya está todo. La semana que viene haremos una tanda de mujeres con poder y, sin embargo, admirables. Ya saben que el miércoles la prima de riesgo se volverá a disparar porque subiremos la BEDESEMENIADA y hasta entonces no se preocupen por la economía, que de peores hemos salido.

sábado, 2 de abril de 2011

CURA DE HUMILDAD

Voy a hacer algo que no hago habitualmente. Voy a ser humilde. Y es que me las prometo tan felices, con un blog tan chulo, tanta gente maja a mi alrededor, tantos sentimientos y experiencias atesorados, tanta sed y tanta rabia, tanto ruido y tantas nueces...y nada, voy por ahí creyendo que el mundo gira alrededor de mi ombligo y que lo sé todo y que mientras enciendo un cigarrillo voy a saber la respuestas que dar.


Nada más lejos de la realidad. Soy un pobre pringado que no sabe nada y al que la vida va masticando a su antojo.

Y he reflexionado sobre ello, y sobre el bdsm, y sobre cosas que se pueden reflexionar y más o menos poner en un blog personal de sado. Y ya saben, como siempre "este rosario de cuentas infelices/ calla más de lo que dice/ pero dice la verdad". Pero más o menos esto es lo que me ha salido:


Con la venía:


CADA VEZ ES SIEMPRE LA PRIMERA VEZ.

NO TE PUEDES DEFENDER SI EL PRINCIPAL ENEMIGO ERES TÚ MISMO.

LOS SILENCIOS HABLAN.

LA ÚNICA GASOLINA QUE HACE ANDAR EL CORAZÓN ES LA ILUSIÓN.

TODA HERIDA GENERA ANTICUERPOS.

DA IGUAL LO MUCHO QUE TENGAS. LO PUEDES PERDER EN UN INSTANTE.

NO ES EL LÁTIGO LO QUE DUELE.


SOLO TENGO MAGIA, PERO LA PUEDO COMPARTIR EN UN BESO...POR QUE TU ME LA GENERAS.

QUIERO ESTAR DE RODILLAS, QUE ES DÓNDE Y CÓMO DEBO ESTAR.

HAZ CONMIGO LO QUE QUIERAS.

UFF...Un poco críptico me ha salido hoy la cosa, pero bueno, el gato es mío y me lo follo cuando quiero. Y después de esta cura de humildad, recuerden, el próximo miércoles la genial, inconmensurable, estupenda, magnífica, arrebatadora, exquisita...BEDESEMENIADA de rigor, del Gran Maestro y Genio Spirit y un tal Indocumentao.

martes, 21 de septiembre de 2010

IN MEMORIAN: SADO MASO, LA REVISTA

Hoy toca recordar una de esas cosas que prácticamente sólo recuerdo yo y algún que otro pringao, así que preparados para una sesión de nostalgia...nada nostálgica.

Jose María Ponce es considerado el padre del porno español. Que si productor de películas, que si director, que si descubridor de talentos, que si editor de revistas, que si lo que le echen al respecto. Y desde los 70, que es lo que tiene mérito. Por su faceta de pionero, tiene incluso una entrada en la wikipedia, y no seré desde luego yo quien le quite méritos, que sin duda los tiene. No obstante, si algún día le veo le pediré quinientas pesetas por que un día de verano en el cual era muy hermoso no querer ni sentir me timó miserablemente, con el agravante de que yo por aquel entonces tendría 15 años y eso está todavía más penalizado en mi código particular.

Como eximente, diremos en justicia que seguramente el hombre no quería hacerlo, pero la culpa fue de la sociedad. Y es que me timó por que compré un ejemplar de la revista SADO MASO, a la que este post pretende homenajear y, como habrán deducido por lo leído hasta ahora, con homenajes como éste quién quiere ir a que le insulten.

SADO MASO tiene el honor de ser la primera revista publicada en nuestro país dedicada íntegramente a este juego de locos y pervertidos, y estuvo en los quioscos desde mediados de los años 80 hasta prácticamente finales. Fue creada por Jose María Ponce con la ayuda de otros tipos de mala calaña, como Luis Vigil, y los nostálgicos se refieren a ella como el primer intento serio de crear una cierta Comunidad bdsm en España. El mérito es doble por que el tema, que por aquel entonces ni se llamaba BDSM si no, pues eso, sado maso, era minoritario y más raro incluso que hoy en día, y apostar por tratarlo en una revista de forma única y exclusiva con seriedad y cierto lujo (buen papel, buena impresión, etc...) era cuanto menos un suicidio comercial. La verdad es que acabó cerrando, si, pero después de algunos añitos, por lo que supongo que tampoco le iría tan mal. Aunque bueno, ya se sabe, esta gente es bohemia y le da igual perder dinero mientras hagan lo que les gusta, que seguro que estos libertinos se jartaban de fumar porros y pasaban de tó.

Haciendo un ejercicio de investigación de esos que a veces hago por el bien de la humanidad, veo que llegó a los 43 números más algún que otro especial, y que luego tuvo una segunda época más breve y menos conocida, que no viene al caso señalar aquí.

La cosa es que la revista, a la que le reconozco los méritos antes citados, era una auténtica mierda. Y punto pelota. Y me da igual lo que digan los nostálgicos, y que si eran otros tiempos y que si la abuela fuma. Sí, ya sé que es muy fácil despotricar desde mi ordenador en plena era de las tecnologías, que los 80 fueron duros y que, joder, que se ha reconocido los méritos. Todo lo que tu quieras, pero la revista era una mierda. Y lo digo no por que la revista en verdad lo fuera, que sólo ví un par de ejemplares, si no por que los dos números que ví no cumplieron mis expectativas de adolescente con la polla a 200 grados, y eso es muy duro para un adolescente tonto como yo.

Por que, supongo, no era fácil encontrar fotos del tema por aquellas calendas y había que importarlas. Leo que Jose María Ponce hacía la revista con su compañera por aquel entonces, María Bianco, que intuyo saldría, ora como Dominatrix, ora como sumisa, en más de alguna ocasión. Y luego comprando fotos de alguna publicación extranjera. Y, como la pasta no da para más, pues había que rellenar las páginas como se pudiera....y de ahí mi queja y el que le quiera pedir al amigo las 500 pesetas si algún día lo veo.

No tengo a mano el primer ejemplar que compré, que lo tiró mi madre un día que hizo limpieza pensando que su hijo era ya un adulto, pero digo que debía ser por el 89 o así, con 15 años. Ví la revista en un quiosco de la Rambla, que tampoco se vendía por el barrio, y, como en aquel momento iba con mi padre, no me la pude comprar. Pero volví al día siguiente o por ahí y la pillé. ¿Tú sabes lo que era para mí con 15 años viajar sólo en metro? ¿Y gastarme 500 pesetas? Y, una vez con el ejemplar en la mano vi.....¿el éxtasis? ¿la verdad? ¿el paraíso? Pues no; ví un par de fotos de mala muerte y páginas y páginas de relatos, cómics que no eran de Batman, ilustraciones y anuncios de putas sin fotos y de sumisos sin foto. O sea, que tanto soñar yo por la noche con ella y tanto sufrimiento y luego me encuentro esto.
Poco después volví a caer en la tentación, aunque creo que en esta ocasión estaba en un paquete con otras de saldo, en esa bonita tradición que tenían los quioscos de vender cosas que ahora se venderían en los chinos en forma de oferta. Y me pasó lo mismo y me volví a cabrear.

Pues este es mi sentido homenaje a la revista SADO MASO. Si oyes hablas de ella con nostalgia, que sepas que yo no comparto dicha mitificación. Lo lamento, Sr. Jose María, igual pillé yo uno de los últimos números y no había pasta para más.
Y es que intuyo que no era fácil hacerla, que no había medios, que seguramente igual perdían dinero cada mes, que ni me imagino lo que era el panorama sado hace 20 años (bueno, me lo imagino ahora y lloro, con que hace 20 años...). Puede ser. Pero el cabreo que yo pillé fue de órdago. Por que si me compro una revista es para matarme a pajas con fotos de Amas, no para leer ni tebeos, que de eso ya tengo. O por lo menos no en un 90% de la revista. Pues eso. Reconozcamos los méritos a los pioneros, brindemos por los viejos tiempos...y por que no vuelvan nunca. Y este fue el primer “timo” que sufrí en estas cosas del bdsm...el primero de muchos, como saben los lectores veteranos de este nada humilde espacio.

Realizando el mismo trabajo de investigación que comentaba antes, con sorpresa he visto que he sido incapaz de encontrar ninguna portada de la citada revista a través del proceloso mar de la red. Ostia puta. Vale que no respetemos a nuestros mayores, pero joder, tampoco los ignoremos. Así que tenía la opción de poner fotos de Jose María Ponce, que de eso sí hay y además en muy buena compañía, pero como he visto que el hombre tiene un blog he dicho....y si le toco un poco las pelotas y le envío un enlace a este escrito? Y de paso le pido que me envíe algo de esa revista para colgar.
Hombre, vale que no he hablado muy bien, pero lo ha de comprender, al menos reconozco su trayectoria y tal... Pues eso; señor Jose María, aparte de pedirle si me puede enviar a mi e-mail alguna portada escaneada de la revista, tiene este espacio para responder si lo considera. Y bueno, vale, me sentí timado en ese momento...pero al menos fue un timo honesto y reconozco que Usted hizo lo que pudo por el bien de estas fantasías. Con esto me redimo, no? Y le perdono las 500 pesetas.
DEPARTAMENTO DE ACTUALIZACIONES, UN PAR O TRES DE SEMANAS DESPUES: Pues tal y como comenté, me he puesto en contacto con Jose María Ponce a fin de si quería comentar algo. No lo ha hecho. Está en su derecho, claro está (aunque ya le vale, ni una mísera línea para decirme que no quería comentar nada). No obstante, sí que veo que en el número 13 de la revista digital (y gratuita) CUADERNOS BDSM figura una entrevista con él, hecha por AMO BILBO, en la cual se tratan cosas sobre esta revista. Os recomiendo la revista entera, de la que otra día hablaremos, y la entrevista por si queréis saber más sobre el particular.
He aquí el enlace (bueno, el enlace es del blog del amigo Gabrel, de Trazos D/s, pero así le echáis un vistazo y pasáis a descargarla desde allí).

miércoles, 4 de agosto de 2010

MI EGO Y MI YO PRESENTAN: MI CUARTA PRIMERA VEZ

Mi ego y yo, siempre al pie del cañón, no cogemos vacaciones. Hoy toca batallita del abuelo Cebolleta.Ey, dónde vais corriendo? Si es muy interesante! Bueno, para eso tengo un blog, siempre es un placer contar historias a un “ente” informático que no puede huir despavorido.

Y es que procederé a contar otra cosa de mis inicios: mi primera vez apartado d. El apartado a) sería mi primera sensación más o menos onanística, y eso es un recuerdo difuso que ya conté aquí cuando hablé de un personaje llamado Pauloca. Mi primera vez, apartado b, sería mi primera paja del tema, que correspondería supongo mi primera paja y punto.Pero como no tengo memoria de ello e intuyo que, en todo caso, sería un poco vergonzoso e implicaría a profesoras de clase y compañeras por aquel entonces de mi edad, mejor dejamos el tema.

Mi primera vez apartado c) sería mi primera experiencia física y real, que fue con una profesional bastante poco idem y cuya nefasta experiencia ya comenté en los albores del blog. Y hoy procederemos a mi primera vez tipo d), que vendría a ser mi primera experiencia bdsm no profesional, con alguien que lo hizo por gusto y afición. Ilustran unos monigotes del dibujante alemán Ralf Rönig, que si no sabéis quién es ya os estáis pillando sus novelas gráficas (aunque a mí me gusta llamarlos tebeos) sobre gays, locas, heteros confusos y demás faunas editadas por La Cúpula.

Sobre el tema a tratar, demoleré el posible suspense: no fue con una Ama ninfa de belleza inmemorial, si no con un tío con bigote, que fue lo único que pude pillar que me saliera gratis. No fue algo mágico de recuerdo imborrable, aunque tampoco estuvo mal y años después me acuerdo lo suficiente como para contarlo. No fue el Destino que nos unió si no que en mi afán por probarlo contesté a un anuncio de esos de contactos. No fue una experiencia que marcó mi vida, aunque saqué una conclusión clara: no me gustan los tíos y menos si tienen bigote.

Pero, como siempre, vayamos por partes.

Ya he dicho por activa y por pasiva que hubo una era en la que internet no existía, los dinosaurios caminaban sobre la tierra y cada uno se tenía que buscar la vida sin los medios que hay ahora. Yo estaba cansado de ir con profesionales por que anhelaba el sentimiento de autenticidad que ellas no me podían proporcionar, por muy buenas que fueran (que algunas lo eran mejores que otras, todo hay que decirlo).

Como también hemos dicho por activa y por pasiva, las Amas son esos seres extraños que no se encuentran así como así. Hoy en día, con internet y tal, la nómina del gremio se va ampliando, unas vocacionales y otras cuya consideración sólo podrá extraerse de mi cerebro muerto, pero haberlas haylas aunque todavía quede mucho camino por hacer. Pero hace 15 años ya ni te cuento. A ver dónde: a) encontrabas un Ama o algo que se le pareciera b) dispuesta a liarse con un chaval tonto de cojones sin experiencia ni parné c) por supuesto, con sitio propio, y que no diese demasiado el coñazo no vaya a ser que mis padres se enterasen.

Sin demasiadas perspectivas, compré lo que aquí en Cataluña es el “Primeramá”, aunque creo que en otras partes de España se llama “Cambalache”. En todo caso, como diría Chespir, qué importa un nombre?. Compré una revista de anuncios de particulares a ver qué encontraba. Y entre ofertas de coches de segunda mano, aspiradoras sin usar y demás ví en la sección de contactos...nada. Nada bdsm, quiero decir. En el apartado “chica busca chico” había féminas, si, menos en comparación respecto a chicos que buscan chica, pero todas querían seres cariñosos y románticos para conocerse y pasear. Las que directamente buscaban u ofrecían sexo ya pedían “ayuda económica”, pese a tener la misma revista una estupenda sección de “relax” algo más adelante (o atrás, que ya no me acuerdo).

Bueno, algo previsible, qué le vamos a hacer. En la línea de otras acciones por el estilo. Ya que nos hemos gastado...cien? Doscientas? Pesetas en algo inútil, miremos si alguien vende tebeos de segunda mano o...espera, y si miro en la sección “chico busca chico”?

No me gustan los hombres. De nunca me han gustado. Sexualmente, quiero decir, que para tomar cerveza y ver el fútbol siguen siendo lo mejor. No soy homosexual, ni siquiera bisexual, (por que igual no me da). Y mira que lo intentado, por que así tendría menos problemas y más facilidades, pero como diría Joaquin Sabina, “soy heterosexual a mi pesar”. No obstante, el hecho de haber ido con profesionales me había hecho perder miedos, complejos y tabús. Al fin y al cabo lo importante es la estética, un poco la parafernalia, el morbo, y a estas alturas la parte trasera de la furgoneta no era un territorio tan inexplorado. ¿Por qué no hacer el bueno el refrán castellano de que “a falta de pan, buenas son tortas?”

No recuerdo si fue esa misma semana o varias semanas después. La cosa es que ví un anuncio que decía algo así como “Amo busca sumiso” y, mira, volví a gastarme dinero en llamar desde una cabina, hablé con él y quedamos para probar ese mismo fin de semana.Sin cena por enmedio ni tonterías que hacen perder el tiempo. ¿Véis por que digo que soy heterosexual a mi pesar?

Voy a suspender en sensibilidad: no tengo ni puta idea de cómo se llamaba el tipo aquel. No me acuerdo, aunque supongo que sí que lo supe. No era nada afeminado. Rozaba la cuarentena, creo, pero eso sí, muy bien conservado. Era delgado, aunque de complexión fuerte y alto, con poco vello, muy educado y amable, aunque no tan extrovertido como para contarte su vida de buenas a primeras. Supongo que una mujer lo podría definir como “un maduro atractivo”.Y tenía bigote.

Yo, por aquel entonces, estaba delgado, había empezado a desarrollar (ya lo se, tarde), mi encantadora personalidad y, hombre, a los 23-24 se es joven pero tampoco se es un crío, así que algún que otro tute ya tenía.

Subí a su casa, hablamos, le expuse un poco cuanto antecede y creo que antes que dijera “quieres probar?” ya me estaba cogiendo de las manos y entrando en faena. De nuevo siento envidia por no ser gay, leñes, que si llega a ser una mujer seguro que nos pasamos toda la tarde hablando sin descargar.

La sesión fue bien, la verdad. Muy light, pero con su punto morboso.La dirigió totalmente él (para eso es el Amo, que curre). Me magreó llamándome puta y me dió unos azotitos con el cinto y me ató a una mesa con cuerdas (o eran cadenas?) y me puso pinzas en los cojones y en los pezones pero sin dolor real o intenso y me hizo hacerle una felación y la verdad es que hicimos algo más pero no me acuerdo qué. Lo que sí me acuerdo es que era la primera polla que chupaba en mi vida y que superé mi repulsión por que, dado que el hombre había sido tan amable, me sabía mal defraudarle. Así que se puede decir que chupé una polla por educación.

Sin embargo, la pifiamos al final. Hizo una cosa que no había hecho antes y que no pude con ello, pese a disimularlo bien. Me besó en la boca. Y tenía bigote, y el cosquilleo del mismo fue algo que no pude aguantar.

Si, después de dejarme magrear, de ser atado y azotado, de chupar su polla y (seguramente) sus cojones...no pude soportar que me besara en la boca con ese bigote. Lo aguanté también, claro, por que la verdad es que el rato de la sesión en sí estuvo bien y, de nuevo por educación, le metí la lengua por la campanilla mientras pensaba “no, esto no es lo mío, no es lo que busco”. Ya he dicho que voy a suspender en sensibilidad.

Así que bueno, la sesión acabó, le dí las gracias (o nos las dimos), y luego lo típico, no llames tú que ya te llamaré yo, etc....No recuerdo si por aquel entonces tenía yo móvil o tampoco se habían inventado. Pero si lo tenía, lo cierto es que él tampoco me llamó, la muy maricona. Debió de notar algo sobre mis reticencias al fin y al cabo y bueno, ha estado bien pero podría haber estado mejor, supongo, oye, que te vaya bien, lo dicho, gracias por todo y nos llamamos y patatín.No volví a saber de él, aunque espero que le haya ido bien y estoy seguro que si por casualidad leyera ésto ni se acordaría de ese encuentro ni se reconocería en lo escrito.

La vida siguió su curso. He tenido después otras experiencias más con hombres y todas han sido parecidas; se han quedado en ese medio camino de la insatisfacción. Maldita heterosexualidad de las narices. Al poco se inventó internet y esa es otra historia que ya conté aquí.

¿Conclusiones a las que puedo llegar, 12-13 años después? Pues que el deseo hace vencer obstáculos y superarse Que en estos juegos los sexos bien pueden difuminarse. Que hay que arriesgar a veces. Que no me gustan los hombres, pero bueno, bien llevados pueden servir para un rato.Que no volveré a besar a nadie que tenga bigote.
Y esto es lo que mi ego y yo contamos por hoy. Tengo en mente algunas cosillas sobre el burka, las prohibiciones, la igualdad de la mujer y demás que no tienen nada que ver con el bdsm (salvo muy targencialmente) pero eso será en el próximo tocho y si no me sale antes alguna otra cosilla. Hasta entonces tengan cuidado ahí fuera y sean buenos o malos en su justa medida.

martes, 15 de junio de 2010

¿TOMARÍAS UNA PASTILLA PARA DEJAR DE TENER ESTAS FANTASÍAS?

Parece ser que han abierto varios expedientes informativos (sea lo que sea eso) a algunos psiquiatras de Barcelona por mala praxis, ya que no sólo consideraban la homosexualidad como una enfermedad si no que ofrecían tratamientos para combatirla.

El caso es que uno de esos psiquiatras se defendió con las siguientes declaraciones (no son textuales, pero sí bastante fidedignas): “mucha gente siente la presión social e incluso, si tiene creencias religiosas, graves conflitos personales, y estoy seguro que si existiera una pastilla para dejar de serlo muchos se la tomarían sin dudarlo”.

Hay que reconocer que ahí le han dao. Como psiquiatra no sé, pero como abogado capaz de echarle la culpa al maestro armero no tiene precio. Y es que algo, o bastante, de razón tiene. ¿Es eso suficiente para tratar a los homosexuales como enfermos e intentar curarlos? Desde luego que no, que se supone que estamos hablando de hombres de ciencia. Pero no quiero entrar en el fondo del asunto, que por si a alguien le interesa vendría a ser que no se puede ir contra natura y estamos en el siglo XXI.

Sin embargo, al leer esta noticia me puse a pensar...¿Y si a mí me ofrecieran una pastilla para dejar de sentir deseos bdsm? ¿La tomaría?

Pues he de confesar que hubo un tiempo en que lo hubiera hecho sin dudar. La adolescencia es una época muy jodida y el tener una sexualidad rara (quién quiere follar con la Jenny de turno cuando te mueres por que te de latigazos y no te atreves a decírselo?) no ayuda precisamente a que todo sea yupi yupi yaya. Luego te vas haciendo adulto y sigues con la frustración; que si te gastas una pasta en profesionales que no disfrutas, que si no conoces gente afín, que si a tus relaciones le falta “algo”....Vamos, que yo la hubiera tomado pero no por la presión social (lo que pasa en la alcoba se queda en la alcoba), ni por mis conflictos internos (siempre he tenido claro que no hacía nada malo y de la religión hablaremos cuando la Virgen se aparezca en la puerta del sol y no a pastorcillos perdidos), si no por aquello de que, si se pudiera morir de frustración, sería fiambre. Y no quiero mencionar a algunas “amas” de por ahí, bordes y estúpidas a partes iguales...

No obstante, la vida cambia y quien la sigue la consigue, y a base de palos se aprende y sólo hay una forma segura de dar en el clavo, y es dar ciento en la herradura, y la suerte existe pero hay que trabajarla y patatín. Quiero decir con esto que sí, que lo pasado “mal”, pero poco a poco también he ido conociendo gente y teniendo momentos muy bellos y...oye, a día de hoy he vivido y espero seguir viviendo momentos muy gratos, y he conocido a gente muy maja (alguna además de sexualmente cañón) que si no fuera por estos mundos no hubiera conocido, y he vivido y disfrutado y hecho cosas y....Vamos, que hoy en día no cambio estos deseos por nada del mundo, aunque no siempre la vida sea fácil ni meterse en estos berenjenales sea lo mejor del mundo. Pero, como diría un jefe mío, problemas tenemos siempre, hagamos lo que hagamos, así que mejor que sea por algo que nos gusta.

¿Qué hubiera pasado si hubiera existido esa pastilla y la hubiera tomado? ¿Sería más feliz o más infeliz? ¿Hubiera tenido otro tipo de experiencias mejores o no? Pues no lo se, pero los si hubiera...no existen, esto es lo que hay y bueno, por mí ya está bien. Al menos a día de hoy, mañana Dios dirá.

Así que no, yo no tomaría la pastilla de marras, que yo ya soy mayorcito para saber que no hago malo y aceptarme. Aunque sólo sea por que de haberlo hecho no existiría este blog y no sería rico y famoso. Y si alguno de esos psiquiatras me ofrece una terapia por que considera que estoy enfermo, le diré que se la meta por el culo y me de el número de alguna loca a la que le vaya un poco la marcha.No hace falta ni que esté buena, ya le vestiremos sexy para la ocasión, que las locas con latex ganan mucho.

miércoles, 3 de marzo de 2010

UNOS TIMOS DE LOS QUE FUI INOCENTE VÍCTIMA POR MI LEGÍTIMO AFÁN DE BUSCAR AMA

Pues hablábamos ayer de que cualquier tiempo pasado fue peor y mientras escribía sobre el tema me vinieron a la memoria varias anecdotillas sobre mi infructuosa, desesperante y patética búsqueda de Ama que considero conveniente exponer a la humanidad a fin de evitar que caiga en los mismos errores que yo.

Por anecdotillas me voy a referir especialmente a un par o tres de timos de los que fui víctima inocente. He estado pensando seriamente si exponerlos o no, ya que yo tengo una imagen de tipo sagaz e inteligente (ejem, ejem), y la verdad es que exponer lo que prosigue la daña sobremanera. Pero bueno, en mi descargo diré que era joven y hay ciertas cosas que se desarrollan con la edad.
Ilustran unas amigas Amas, todas ellas del O.W.K, sin ninguna razón especial más que el variar;

Supongo que a estas alturas todo el mundo ha leído, escuchado o visto algo sobre los concursos – chorras de algunas teles locales o de madrugada, en los cuales el/la presentador/a de turno hace una pregunta aparentemente subnormal, de esas que cualquier bípedo podría contestar. Tipo “ingredientes de la tortilla de patatas”. Ante la facilidad de la pregunta y lo sustancioso del premio, el pringao de turno corre raudo al teléfono, pero se encuentra con que la línea está colapsada y le ponen en espera. Por supuesto, el negocio está en que es una llamada de pago, y mientras aquellos que no tienen nada mejor que hacer están a la espectativa de ver si le cogen la llamada, el promotor de la cadena está comprándose otro traje con más bolsillos para guardar los dineros que, segundo a segundo, van generando los miles de ilusos que piensan que se van a hacer ricos contestando “el huevo”.

No me resisto a comentar que otra variante es hacer que un “supuesto” concursante llame y falle la pregunta, a fin de incrementar las expectativas, tiempos y posibilidades. Lo digo por que hubo un caso real de quien, a la misma pregunta sobre “ingredientes de la tortilla de patatas”, contestó “el fuego”. Personalmente pienso que es una respuesta correcta, por que a saber cómo haces tú una tortilla sin fuego, o, ya puestos, sin sartén, pero también pienso ( al igual que el programa donde ví tal suceso comentado), que anda que no huele a gancho la contestación.

¿Y qué tiene que ver esto con lo que iba a comentar? Pues que este es exactamente el mismo funcionamiento de las líneas telefónicas de pago que ofrecen servicio de que te buscan “ama”. Es decir; yo riéndome de cómo puede haber gente tan tonta que caiga en ese tipo de cosas, y recuerdo que yo caí en algo parecido.

No recuerdo la cantidad que me timaron, pero sería irrisoria. Dudo que llegase a quinientas pesetas de las de entonces. Pero oye, era joven e inocente y encima pobre. Para mí 500 pesetas equivalían en aquella época a tres tebeos, quizás. Nos ponemos más o menos a finales de los ochenta, primeros de los noventa. La cosa era que yo quería conocer a una Ama y no sabía cómo. Y entonces me compré una revista de anuncios clasificados, el PRIMERAMÁ o CAMBALACHE (como se llama en el sur, creo), y ví los anuncios de contactos. Y decían que llamando a un número de teléfono tal tenías la posibilidad de conocer Amas de tu ciudad, que ellos te relacionaban. Un 906 a tal tarifa el minuto, pero vale la pena si me sale bien, pensé iluso de mí.

En aquella época no existían móviles.Bueno, existían pero yo todavía no lo tenía. Y sabía que de ver mis padres una tarifa rara en la factura ya estaba crujido de por vida. Así que fuí con mis 4-5 monedas de cien pesetas a una cabina dispuesto a triunfar en la vida. Demoleré el posible suspense; sufrí el timo de “te retenemos la llamada mientras pasan los segundos y englosamos nuestra cuenta corriente”. La variante era que una operadora te preguntaba cosas sobre tus gustos, edad, físico, etc...y luego te pasaba a una supuesta Ama a fin de quedar con ella para conocernos. Cuando le dije a ésta última que la cabina marcaba que me quedaban 25 pesetas y que dígame donde nos vemos, ella me contestó que nos teníamos que conocer mejor y que volviera a llamar y preguntara por ella.

Soy tan tonto que a punto estuve de hacerlo. Lo evitó mi falta de liquidez. Luego, un poco más en frío, empecé a pensar...¿y no será esto un timo? Pues claro que lo era, pedazo de pringao. ¿Qué esperabas? ¿Que por tu cara bonita hicieras una llamada y se te presentara el principe azul/ la princesa de las perversiones sin más? ¿No ves que te has pulido 500 pesetas en menos de diez minutos y que estas tipas seguro que se estarán riendo en tu cara? De haber tenido más tiempo...¿ibas a quedar en verdad? ¿Con una tía que está ahí al teléfono esperando conocer gente? Y si quedas y no se presenta...¿a quién reclamas? ¿Qué sabes de ella?

En fin; que me salió el sentido común diez minutos después de colgar. Soy un pringao y habían jugado con mis deseos e ilusiones timándome descaradamente. ¿Aprendí la lección? Por supuesto que no.

Meses después apareció otro anuncio similar, con la novedad de que se trataba de una Ama particular, con teléfono móvil pero no 906, que decía de asesorar en temas bdsm y relacionarte con Dóminas de tu ciudad amigas de ella. Llamé y la mujer me dijo que para acceder a ese servicio había que efectuar un ingreso (creo que de mil pesetas, pero no estoy seguro, ha llovido ya un poco) en una cuenta bancaria que me dió. Cogí la calavera de Hamlet y empecé a disertar; ¿me arriesgo o no me arriesgo? Punto a favor; ella me da SUS datos bancarios. Punto en contra. Y qué? La cosa es que, tonto de mí, me arriesgé, por aquello de que cuando hay deseo de por medio perdemos la razón.

Por si no estaba claro, se trataba de otro timo. Una vez acreditabas el ingreso bancario dabas una dirección de e-mail y a esperar. Recibí tan sólo una respuesta en la cual una supuesta “ama” de Molins de Rei me contaba sus deseos eróticos conmigo, cual carta de los lectores en las revistas porno, por supuesto sin ningún dato más. Y, por supuesto, sin recibir respuesta alguna al demandarlos, siquiera para tomar un café. Y al poco llamabas al número inicial y estaba desactivado. Supongo que la supuesta “ama” original recibió unas cuantas peticiones de palurdos como yo, les envió a todos ese e-mail fantasma, cogió el dinero, canceló la cuenta y, aunque dudo que se fuera a las Bermudas de por vida con lo recaudado, seguro que durante un tiempo estuvo comiendo marisco a costa de tontos como un servidor. Y seguro que con la convicción moral de que si alguien es tan tonto como para caer en algo tan burdo, se lo merece, y encima esta gente son unos pervertidos asquerosos, así que se lo merecen doble.

Doy gracias a no haber tenido dinero en aquella época, (bueno, como ahora más o menos, pero al menos ahora tengo un trabajo, se supone que serio), por que de lo contrario en vez de cantidades más o menos irrisorias podríamos estar hablando de algún cero más, ya que el deseo y la ingenuidad eran muchas.

Aunque sólo sea por joderles el negocio a putas y timadores/as como los mencionados arriba, me alegra ver la accesibilidad de estos tiempos a gente con fantasías afines gracias a internet, y me alegra así mismo ver como para conocer Amas no es necesario tanto rollo.

Sin embargo, veo con asombro (nunca dejaré de ser un ingenuo) como siguen habiendo anuncios similares en períodicos y revistas. No ya de líneas eróticas, que eso al fin y al cabo es muy legítimo, si no de supuestos contactos verídicos a los que sólo tienes que llamar para acceder. Pues bien, pringaos; estos contactos no existen, que los sepáis. Ninguna Ama que no lo haga por parné va a estar sentada esperando que la llamen. Yo tengo la excusa de que era joven y no había los medios de ahora. Vosotros no tenéis ninguna. Así que si llamáis a algo similar buscando saciar vuestros sucios impulsos que sepaís que sois unos T-O-N-T-O-S.

Y hay un tercer timo del que fui víctima, este no una vez ni dos, si no más veces de las que soy capaz de recordar y que en vez de una cantidad irrisoria seguro que sumando las veces asciende a un tanto. Un tanto que no da para un chalet, claro, pero para un par de mariscadas en un wok puede ser. Y son las veces que he cogido alquilada una película porno en el vídeo club por que supuestamente era del tema...y del tema tenía que la mujer de turno llevaba puesta botas altas y se metía el mango del látigo por el coño mientras hacía una felación de las de toda la vida. O las veces que me he comprando una revista sado...y de sado tenía lo mismo, una tía con un collar que follaba de forma convencional. Pero ambas cosas te las presentaban como “sado”, a saber por qué, quizás con la intención de acceder a un tipo de público que sabían iban a pasar por caja aprovechando las carencias del mercado.

Pues jodeos, hijosdeputa, que ya no necesito ser timado para ello. Tengo cienes y cienes de megabites archivados con sado de verdad, accesible por el proceloso mar de la red. Si me vendéis una peli de bdsm, quiero bdsm. Aunque claro, que probando el real ya esto de buscar cosas por internet....ejem, ejem...bueno, pues que esos archivos los tiene un amigo mío, vale?

Por todo cuanto antecede me retifico en lo expuesto en el post anterior; estos tiempos son magníficos. Que si, que siempre hay fascinerosos y aprensivos dispuestos a aprovecharse de las carencias y los anhelos de los demás, pero hoy en día lo tienen más difícil. Al menos en estos aspectos que hemos comentado.

Bueno, después de estas anecdotillas de mi cada vez más lejana juventud...ah, qué tiempos aquellos,ojalá no vuelvan nunca...decía, pues después de ésto la semana que viene hablaremos sobre....pues no lo sé, pero seguro que será muy interesante. Hasta entonces tengan cuidado ahí fuera y sean buenos o malos en su justa medida.

viernes, 15 de enero de 2010

HE VISTO UNA MISMA OBRA DE TEATRO MÁS DE 15 VECES.SIEMPRE ERA MALA, PERO...QUÉ GUAPA ESTABA LA ACTRIZ CON ESAS BOTAS!

Tercer y último capítulo de lo que podríamos llamar “La Trilogía de la Prostitución más o menos sado”, compuesta por este post, este otro y el que se supone vas a leer. Y para dar fin al tema qué mejor que algo de cotilleo, chaferdería y marru, como es algunos apuntes de cuando yo era usuario de este tipo de servicios. Así que, en primera persona, he aquí algunas anécdotas, reflexiones y demás versadas en aquellas calendas. Ilustra Jordi Bernet y su “Clara de Noche”, o “Betty by the hour” para los que prefieran el internacional.Agradezco a Lady Vanitas que me inspirara el título mediante un comentario suyo, que creo que refleja en una frase lo que a mí me cuesta unos 4 folios.

Para empezar, copiar y pegar algo que ya he dicho y repetido cual ajo; que es una gripe que hay que pasar, pero a la larga (o a la media) deviene algo estéril, vacío, por que sacias el deseo inmediato pero luego se echa en falta la autenticidad de una sesión. Es más; yo dejé de acudir a profesionales en el momento en que fui a un gabinete y me dí cuenta de que estaba más pendiente de la paja que me haría después que en la sesión en sí.

También es verdad que tardé un poco. Veamos; yo he ido con profesionales desde los 23 años, más o menos, hasta los 27. Iba una vez al mes, aunque si tocaba paga extra quizás iba dos, y normalmente solía cambiar por que ya que pago para ir con mujeres, mejor probar cuantas más mejor, que la novedad forma parte del morbo. Esto hace algo más de medio centenar de sesiones en todo ese tiempo, más alguna recaída ocasional desde entonces hasta día de hoy, a punto de cumplir los 36.Redondeando pongamos unas 60...joder, tantas?

¿Por qué acudí? Tenía unas fantasías más fuertes que yo y no veía forma de saciarlas por que no existía internet y no sabía como conocer gente afín, ya lo he dicho, no me tiréis piedras por putero, soy inocente, la culpa es de la sociedad que me hace pagar para obtener lo que quiero, que soy catalán y no me gusta rascarme el bolsillo, pero era eso o volverme loco. ¿Los términos? Comprar el períodico y llamar a las que ofrecían un servicio de sado, eligiendo a la que fuese en base a mi capacidad económica, buena combinación de metro y receptividad-impresión a la hora de coger el teléfono.

Aclaro que por mi nivel pecuniario de asalariado corriente y moliente nunca estuve con ninguna dómina de renombre o de alto stánding (aunque tampoco eran chicas de calle, como he dicho). Ya me costaba pagar las por entonces 10,000 o 15,000 pesetas que costaba un servicio como para ir con alguna de más nivel. No sé, igual hubiese sido la leche, pero lo cierto es que hoy en día veo a las profesionales de renombre que salen en la tele, tipo Mónica, Erika y demás, y me suena a que no sólo no me perdí gran cosa si no que encima salí ganando al hablar diferente idioma que esta gente, que en su conjunto me parecen unas gilipollas que se creen algo por ir de Mistress.
En todo caso sí que es cierto que me quedé con ganas de ir con Dómina Zara y más de una vez estuve a punto de llamarla. No me atreví, no sé si por que consideraba que jugaba en otra liga o por que temía que me cobrase muy por encima de mis posibilidades y para hacer el ridículo ni llamo, que por aquel entonces no había la tarifa plana de moviestar. Da igual; con el tiempo la he conocido y llamado amiga, así que es bueno ir pasando etapas para luego aprender de ellas.

En mi largo o corto peregrinar con profesionales me he encontrado un poco de todo, y he probado el método científico de ensayo y error hasta tener claras unas cuantas cosas. Sin mucho orden ni concierto, vamos a intentar exponerlas:

Ya expliqué aquí mi primera experiencia sado, bastante desastrosa. La segunda fue bastante mejor. Ahorré un poco y elegí una profesional más cara que trabajaba en un gabinete que se anunciaba como exclusivo de sado, ya que por aquel entonces ni el tato sabía que era el bdsm.Todavía no había desarrollado mi encantadora personalidad ni conocía bien los entresillos de estas prácticas. Creo que le dije, entre más o menos balbuceos nerviosos y algo patéticos, que me gustaría lamer botas y que me atase. Puede que me preguntarse si quería lluvia o consoladores y yo le mirase horrorizado preguntándome qué estaba diciendo, por favor, esconda eso de mi vista que me mareo. Y azotes flojitos, por favor, que soy de porcelana. La tipa debío de pensar “vaya pringao”, pero como la sala estaba bastante bien equipada fue pasando el rato atándome de aquí a allá hasta llegar a los 40 minutos pactados y yo más feliz que una perdiz, sobre todo en comparación con lo que había tenido hasta ahora.

Ya no recuerdo más sesiones en orden cronológico, la verdad. Bueno, más o menos puedo ir sacando alguna cosilla aquí y allá, pero como tampoco son las crónicas de la era Hyboria no hace falta tanta exactitud. Supongo que poco a poco, al ver que no me mataba ningún chulo de ninguna paliza, al ver que en esto de los pisos había su higiene y era preceptivo el uso del profiláctico, al ver que la poli no hizo ninguna redada mientras me corría, acabando en el cuartelillo llorando pidiéndo el comodín de la llamada a mi madre, al ver que todo transcurría con más o menos normalidad...pues iría adquiriendo poco a poco seguridad que, junto con la experiencia en ir sabiendo lo que quería y cómo transmitirlo, haría que las sesiones se fueran desarrollando mejor.

Normalmente, en muchos gabinetes te presentan unas dos o tres chicas y puedes elegir la que más te guste. Siempre me he sentido incómodo en eso. Nunca me ha gustado elegir las chicas como si fuesen ganado. Le decía a la Madame o encargada o lo que quiera que fuese que no hacía falta, que buscaba a alguna que entendiese del tema y que fuese buena en él, que me daba igual el físico mientras llevase vestimenta fetichista y dominase el sado. Si insistía en presentarme a 3 por que las 3 entendían y eran buenas (qué iba a decir!), he de confesar que siempre me inclinaba por la de belleza menos convencional (la más fea, si queréis expresarlo así). Normalmente solía ser la mejor. Hubo una vez que sólo había una por ser víspera de festivo o lo que fuese, y era un bellezón increible que no me extraña a día de hoy salga en la tele por haberse tirado a Ronaldo o así. Objetivamente, era una tipa 10 de esas que piensas que ni pagando puedes tener. Bueno; pues a mí me sentó mal por que yo ese día quería una en concreto, que había probado con anterioridad y que era la caña en sado, objetivamente mucho más fea, pero nada, a joderse, me tuve que conformar con la modelo.

Más o menos por aquel entonces el ir con una profesional del tema se transformó en la búsqueda del tesoro. El tesoro era alguna que supiera en efecto de qué iba la cosa y con la hubiera buen fill in. Ya dijimos la semana pasada que no toda que lo decía era experta en estas lides. Tenía más o menos dos reglas, que fui desarrollando según veía el percal:

La primera, exponer bien lo que quería y las condiciones antes de la sesión. Si no se cumplían, pese a que me hubieran dicho que si, evidentemente no podía pedir el libro de reclamaciones ni exigir que me devolvieran mi dinero como en el Corte Inglés. Pero ese sitio ya estaba marcado con una cruz y jamás volvía, exagerando mi frialdad al acabar el servicio para que se diesen por aludidos. Veo que en estos tiempos de internet hay foros, blogs y chats donde clientes cuentan sus experiencias con prostitutas, recomendando algunas y avisando de otras. Si en esos tiempos hubiera tenido yo estos medios no me cabe duda de que hubiera hundido a más de una y encumbrado a alguna otra.

La segunda, no volver jamás si incurrían en dos cosas que me daban especial rabia; una que no cumpliesen el tiempo pactado. Si se había dicho una sesión de una hora, pues había de ser de una hora (diez minutos arriba o abajo), ya que esto del bdsm una de las cosas que tiene es que se puede controlar el orgasmo tanto como quiera la parte dominante. Si la sesión de una hora se traducía en 20 minutos y córrete rápido que he quedado luego con otro, pues vaya mierda, no vendas un tiempo pactado, y como estamos en lo mismo de que no puedes si no aguantarte (a no ser que quieras dar explicaciones ante...a saber quién), pues eso, cruz y raya por mentirosos y habéis ganado 40 minutos pero perdido un cliente.

La otra era que me cobrasen “suplementos”, del tipo; “¿quieres travestirte? Son 2000 petromortadelos más”.-Pero si ya he dicho antes que quiero y me habéis dicho que sí. -”Sí., pero son 2000 petromortadelos más”. Entonces me cortaban el rollo que no veas y ya acababa como buenamente podía con el ánimo de no volver jamás, eso sí, sin pagar un sólo petromortadelo más con contestaciones del tipo “pues nada de travestismo, que he de ahorrar para ir a otro sitio”.

En realidad, esto es como cualquier cuestión comercial. Digamos que vas a comprar...no sé, un mueble. Volverás a la tienda que te reciben con una sonrisa, te facilitan la elección, ves que el vendedor conoce el género y se adapta a tus posibilidades y te ofrece lo que pides sin timarte ni venderte la moto. Si topas con un vendedor antipático que quiere que cogas cualquier cosa y te larges, y encima te dice que has de pagar por ver el género, intentando colarte unas tablas llenas de carcoma, dudo mucho que compres algo y menos que vuelvas, no? Pues siendo mercantilistas, aquí pasa lo mismo.

Sí que era bastante condescendiente cuando veía que la chica no tenía mucha idea de sado, que alguna que otra me tocó. Si ponían intención y voluntad, no había problema, aunque te atasen con el nudo de los cordones de los zapatos y a los diez segundos ya estuviera flojo. Lo que me molestaba era la apatía, los timos, las prisas, la dejadez. Recordad que siempre estoy hablando de un contexto como el expuesto en el post anterior, aquello de la libertad de elección y abajo el esclavismo sexual y tal.
Como me planteaba estas sesiones como lo que eran, encuentros sexuales, ni se me pasó por la cabeza ir con ninguna dómina fija, por aquello de que en la variedad está el gusto y de que muchas veces era más emocionante el ver cómo era la nueva chica o cómo manejaba la situación que la sesión en sí. Sin embargo, cierto es que tras alguna experiencia decepcionante como las descritas arriba, en el encuentro siguiente iba a lo seguro y no me la jugaba con sorpresas, yendo a algún gabinete que ya supiera o preguntando por alguna con la que ya hubiera estado y hubiera ido bien. En ese sentido, no me duelen prendas en reconocer que EL PLACER DEL CASTIGO, ubicado en la calle Villaroel de Barcelona, es la casa de relax con sala equipada donde más a gusto he estado y más han cumplido mis expectativas. Hubo una, que dudo que esté tantos años después, de nombre Mary, (bueno, que me dijo que se llamaba Mary), con la que hubo bastante buen fill in y repetí en alguna ocasión, por que la mujer sabía en verdad lo que hacía.

En realidad tampoco tengo especiales anécdotas que contar. Recuerdo una dómina alemana que me puso a cien con sólo su acento y su porte brabío, con la que probé por primera vez las esposas y que me hizo cantar estando atado. Como elegí “Mediterráneo”, de Serrat, sonrió y me regaló un cuarto de hora más de sesión por haber elegido su canción favorita. Siempre me quedó la duda de si era cierto o fue fingido. Recuerdo mi cara de asco y aprensión cuando la Mary me hizo por primera vez en la vida una lluvia dorada y estuve una semana con miedo por si había pillado algo pensando que a saber los componentes del meado de estas mujeres y que si me ha caído en la retina se me puede contagiar y no sé que paja mental más (luego supe que estos pisos tienen más controles higiénicos que la CIA, pero nunca está de más ser precavidos).
Recuerdo una negra en la calle Enteça que me quitó la mordaza corriendo por que en mitad de una sesión me llamó mi madre al móvil para saber dónde coño estaba y si iba a ir a comer. Recuerdo un travesti, mi único y cuando estaba más bregado, cuya sesión de una hora se transformó en dos horas y pico besándonos con lengua y pasión a la luz de la luna.
Y recordar...lo que se dice recordar...no recuerdo gran cosa más. Quizás como prueba de lo que hemos hablado, de la futilidad de estos encuentros, de lo vacío de los mismos. Si, estrujándome un poco el cerebro recuerdo alguna cosa aquí y allá, pero nada de interés.Vamos, que sesenta sesiones y sólo recuerdo cuatro cosas, un poco triste, es verdad.

Entre las sesiones de cal y las de arena más o menos se pudo construir una casa decente. La casa es haberlo probado y quitado el ansia. Llegó un momento en que el ritual de ir con una profesional del sado no me aportó nada y me di cuenta. Y entonces dejé de ir sin más. Y luego me instalé internet y vino la segunda parte de la historia.

No me quiero repetir demasiado, así que las conclusiones que puedo sacar es lo ya expuesto. No hay más, pero tampoco hay menos.

Sólo un par de apuntes para acabar. El primero, no puedo decir que hice amistad con ninguna profesional, aunque siempre fui amable, educado y considerado (o al menos así lo creo), pero sí que llegue a tener cierta confianza con un par de ellas, aunque sea la misma confianza que se tiene con la cajera del súper o similar. Cuando les pregunté si era un cliente difícil, pregunta que siempre que lo consideraba hacía (aunque sólo fuese para hablar de algo mientras me ponía los pantalones), siempre me contestaban lo mismo: “no, para nada, NORMALMENTE LOS QUE PEDÍS SERVICIO DE SADO NO LO SOIS”. O sea, que seremos unos pervertidos, pero algo tenemos bueno. Queda en la lista de post pendientes si los usuarios de servicios de sado somos mejores, en comportamiento, que los usuarios de servicios convencionales, aunque yo diría, ratificado por dos que saben del tema, que sí. Básicamente por que buscamos algo más específico, por que el llegar a comprender estas fantasías hasta el punto de atreverte a probarlas requiere de una cierta sensibilidad y cultura y por que los sumisos somos gente lista, guapa, educada y formidable, amén.

Lo segundo es echar la vista atrás y pensar qué habrá sido de esas mujeres. Sé que el PALACIO DE SADO sigue abierto a día de hoy, por que tiene puesto su anuncio en el periódico (esto..er...me lo ha dicho un amigo), pero dudo que casi diez años después esté la MARY. Y tantas otras cuyos nombres no me acuerdo, o quizás nunca los llegué a saber, o qué más da por que de todas formas eran falsos.¿Se seguirán dedicando a ésto? ¿Se habrán retirado y serán señoras felizmente casadas? ¿seguirán practicando el sado con sus parejas, o tendrán un trabajo de 8 a 17 y querrán olvidar esa etapa?¿Pensarían por dentro que vaya panda de pervertidos, frustrados y tarados les tocaba? No lo sé, y seguramente nunca lo sabré.

Un inciso; contaba Dómina Zara en sus memorias, de obligada lectura para la gente de bien, que ella empezó en esto de la prostitución por necesidad y, con ello, devino ofreciendo servicios de sado por lo mismo, sin comprender muy bien la magia y pensando que qué cosas más raras le pedían esos tipos. Pero hablando con los sumisos-clientes, que como sabemos son gente lista, guapa, educada y formidable, amén, poco a poco fue comprendiendo su magia y al poco disfrutó y disfruta de este fascinante mundo como la que más. Me gusta creer que alguna Zara ha salido de todo aquel batiburrillo de chicas cuyos nombres he olvidado.

En fin, a todas las que me atendístisteis, incluso a aquellas que me timásteis o pretendísteis timarme; siento que os tuvíeráis que ganar la vida así. Siento si en algún momento os di alguna complicación, aunque espero que no. Siento si no me acuerdo de todas vosotras, ni de vuestros rostros, nombres, cuerpos. Siento si no os gusté, aunque pretendí hacerlo. En fin; siento todo esto, pero en verdad y pensando en frío tampoco tengo motivos para sentir nada; intenté portarme bien y facilitaros la labor, pagué lo pactado y aunque supongo que fue una parte de vuestro trabajo al menos espero no haberlo hecho demasiado desagradable. Y si no, pues haber estudiao.

Pues esto es todo, que no es poco. La semana que viene nueva entrega de la fabulosa serie “placer culpable”, con unos cuentos de mis amores más queridos. Hasta entonces tengan cuidado ahí fuera y sean buenos o malos en su justa medida.